jueves, 12 de agosto de 2010

¿Dónde quedó la ciudad de los Caballeros?

Hoy me tomé la oportunidad de reflexionar y pensar un poco sobre la Mérida preciosa, la Mérida que todos “conocemos”, al amanecer miré la Sierra, aprecié la maravilla natural que Dios nos pudo dar, pero eso también me puso a pensar, decidí caminar para así observar la ciudad que siempre me ha acompañado, que me vio nacer que me ha visto crecer y que quizás en algún momento me vea perecer. Caminando por el casco histórico me di cuenta de cómo hoy en día no se aprecia la obra maestra de un pasado colonial y de una gesta libertaria, pisoteado por una gran cantidad de basura, pancartas absurdas y grafitis tontos, ¡esa no es la Mérida que disfrutaba junto a mis padres los sábados o domingos por la tarde cuando era tan solo un pequeño! Siguiendo mi recorrido observé los principales bulevares históricos tomados por personas que lamentándolo mucho no encuentran otra fuente de empleo, pero que al realizar sus actividades no toman en consideración al prójimo, al final de la tarde se observé un casco sucio, producto de las desorganización, la mala gestión y la poca planificación necesaria que no ha garantizado un espacio digno para las personas que ejercen sus trabajos en este tipo de comercios.
Días después volví a hacer un recorrido por el casco central, para así una vez más tratar de olvidar lo que vi anteriormente y poder disfrutar de la ciudad, me encontré con gente gritándose unas a otras, conductores imprudentes que dañan el brillo de la ciudad al irrespetar el caminar de la gente que desea disfrutar de un día de calidad, nuevamente recordé “esa no es la Mérida que disfrutaba junto a mis padres los sábados o domingos por la tarde cuando era tan solo un pequeño”. Hoy es difícil que alguien se moleste en darte los buenos días, dedicarte una sonrisa o preguntarte por cortesía como estás. Y yo me pregunté, ¿A qué se debe todo esto?; Regresando a la realidad reflexioné y me puse en la posición de un conductor y me permitió entender la pesadilla diaria que tiene que vivir para trasladarse de un lugar a otro de nuestra ciudad, producto del crecimiento desorganizado y la falta de planificación necesaria para rescatar el casco central y garantizar acceso de vialidad expresos que permitan trasladar a la comunidad de manera eficiente de un lado a otro de la ciudad rápida y cómodamente, Aun así no pude entender porque esas personas que observé se encontraban insultándose unas a otras sin tener el más mínimo de dignidad, y es allí cuando pensé, la edad de esos muchachos debe ser igual a la mía, estamos viviendo en una sociedad donde la confrontación la encontramos a la orden del día los medios influencian y la mala política nos enferma, entonces, ¿Cuál es la solución? A este problema que ha destruido el tejido social de la una vez llamada “Ciudad de los Caballeros.”
Hoy hacemos un llamado a rescatar la democracia a nivel nacional, pero, ¿Cómo la rescatamos? Cuando élla se basa en la tolerancia, el respeto y la educación. ¡Antes de poder rescatar un país debemos nuevamente aprender a vivir, ya que si seguimos así independientemente de quien vaya a venir nunca más podremos sonreír! Las imágenes de la Mérida Linda, la Venezuela linda serán sólo un recuerdo para quienes la conocimos y una ilusión para los que nunca la pudieron conocer. El futuro es ahora, nos pertenece, aprendamos a ser ciudadanos, ¡rescatemos la educación que es y será la llave de la construcción para una buena nación! y como dijo el Libertador: “Cuando el pueblo, por medio de la instrucción, sepa lo que son sus deberes y derechos habremos consolidado la República”


Br. Diego Rimer.
Email: rdiego@ula.ve
Twitter: @diegorimer

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