sábado, 17 de diciembre de 2011

¡Caos en el casco central! (Mérida)

Durante los últimos 5 años, Mérida ha sido objeto de un sin número de transformaciones que no podemos clasificar como positivas, aunque el cambio es inevitable y constante, se supone que en el caso de las sociedades deberíamos esforzarnos para que ese cambio sea de impacto provechoso y cuyas consecuencias lejos de anarquizar a la comunidad sean mecanismos que faciliten su armonización; ya que si empezamos a transitar por el camino del caos, el irrespeto y la inestabilidad lo más probable es que en un determinado momento esas sociedades tiendan a colapsar.


Algunos de esos cambios en Mérida se han caracterizado por la destrucción de su casco central histórico (edificios insignes y boulevares), el deterioro de las vías de acceso, producto del auge del comercio informal, el daño a los edificios históricos de la ciudad con grafitis, la no creación de estándares de zonificación urbanística causando así un atentado en contra de la arquitectura de la zona, trayendo consigo un tránsito pesado y agotador. La violación del derecho todos los ciudadanos de caminar o transitar cómodamente por el centro para poder disfrutar de él es la orden del día, ya que el comercio informal se ha “comido” las aceras, hay grafitis y publicidad por doquier causando una molesta sensación que conocemos como contaminación visual, por supuesto sumamos a eso la acumulación de basura producto de políticas irresponsables para garantizar su recolección así como la falta de conciencia ciudadana y la inseguridad.

Ante todas estas situaciones podemos evidenciar si vamos más allá de lo sucinto que todos esos escenarios tienen su raíz en otros problemas de carácter más profundo y que requieren de la metamorfosis de la conciencia colectiva para apreciar y proteger la “res publicae” y de la llegada de un gobierno responsable que de la mano con los ciudadanos pueda dar solución a esas dificultades, garantizando así un cambio cuyo objetivo sea la armonización de la ciudad, mejorando la calidad de vida de todos los merideños.

Por ejemplo, si nos referimos a un problema en particular como es el auge del comercio informal (ojo: no quiere decir que no sea un trabajo digno pero, sus consecuencias repercuten directamente en el desarrollo de la sociedad generalmente de manera negativa), denota una realidad que está viviendo un grupo de ciudadanos que no tiene acceso a un empleo formal bien sea público o privado ya que las políticas gubernamentales de los últimos 15 años han atentado en contra el desarrollo pleno de la ciudadanía y cuya situación se ha agravado en los últimos 10 años con el incremento en la dificultad y riesgo que representa sustentar un negocio permanente ante los posibles embates que pudieran venir de terceros o del gobierno, ya que tenemos un ordenamiento jurídico irrespetado, ello incentiva la desigualdad y atenta contra el desarrollo pleno de la ciudadanía; sumado a ello tenemos un gobierno que no desea generar empleo para que toda la ciudadanía sea dependiente de su “benevolencia” estrategia de los autócratas que saben que un hombre con hambre y dependiente será fácil de dominar y será difícil que conozca el valor de su libertad, siendo capaz de actuar en función de los intereses de otro mientras éste lo mantenga. Ahora bien, ¿Cómo él empleo informal atenta contra la armonización de la ciudad?:

1) Estamos reflejando la carencia de controles en materia tributaria Nacional y Municipal. (La mayoría de esa mercancía no paga tributos y es CONTRABANDO, lo cual representa menos ingresos para la República que son fundamentales para el cumplimiento de sus fines, el contrabando así sea de mercancía permitida es un negocio ilícito y puede estar vinculado a otros negocios que atentan contra la seguridad, es por ello que deben desarrollarse controles más estrictos en la materia. La mayoría de estos comerciantes tampoco poseen licencias de actividad económica y no realizan el cumplimiento de sus obligaciones tributarias en materia del Impuesto Sobre Actividad Económica del municipio Libertador, atentando contra el mantenimiento del casco central)
2) Si bien es cierto, el Estado no puede golpear a estos emprendedores, tampoco puede permitir ser golpeado y es por ello que en beneficio mutuo el Estado debe desarrollar políticas responsables que incentiven su crecimiento y los lleven a la economía formal convirtiéndolos en contribuyentes, ya que la mayoría de estos vendedores ambulantes perciben una cantidad significativa de capital aunque no parezca, es ahí dónde muchos de ellos van a estar en desacuerdo, pero es necesario. Sí ese no es el primer paso, entonces pudiéramos considerar como primer paso la construcción de un nuevo mercado como el Principal y o Murachí buscando algunos terrenos o casas abandonadas del centro para que sea construido por parte del Estado y sea controlado, administrado y mantenido de manera cooperativa por parte de los comerciantes organizados, limpiando el paso, rescatando las áreas urbanas de la ciudad, así como también negocios formales que son tapados por los tarantines de los vendedores ambulantes y ven sus ventas reducidas, garantizándoles además a los beneficiarios de ese posible Mercado o Centro Comercial un lugar fijo de empleo, seguro y con servicios de calidad sin llenar de basura la ciudad, ya que muchos de éstos comerciantes a veces han actuado de manera deshonesta y negativa contra la ciudad dejando sus residuos en medio de la calle.
3) Otro problema que ha desarrollado la economía informal es la toma del aceras, haciendo que los peatones circulen por donde deben transitar los vehículos automotores causando gran caos vehicular, sumado a ello, aquellos que tratan de transitar por la poca acera que pudiera quedar se ven inmersos en partes oscuras y traseras dónde por lo general son víctimas de atracos u arrebatones donde los cuerpos de seguridad por lo general no están alertas, ya que están observando la parte delantera de los negocios, porque la mayoría del colectivo no circula por las aceras sino por el medio de la calle por la situación antes mencionada o quizás estos oficiales también están tratando de controlar el tránsito vehicular.


Hemos analizado todas las implicaciones e interrelaciones que tiene uno sólo de los problemas que hemos mencionado que padece nuestro casco central, pudiéramos señalar otro de ellos como son las políticas públicas irresponsables de no control sobre la zonificación y no creación de Ordenanzas o Leyes estatales que regulen el mantenimiento y preservación del casco urbano. Para ese problema encontramos:
a) Al no haber controles, cada quien diseña fachadas como quiere irrumpiendo y atropellando el patrimonio histórico-cultural merideño.
b) La permisibilidad y no acción de los cuerpos de orden público en la regulación de pega de publicidad, propaganda y rayado de grafitis que se han hecho en edificios como la Sede del Rectorado de nuestra Universidad de Los Andes (ULA), La Catedral de Mérida, La Escuela de Música de la ULA y el Edificio de los Correos estén con sus fachadas acabadas producto de acciones irresponsables de comerciantes, organizaciones políticas y vándalos.

Debe legislarse para regular estos hechos, buscar un espacio o pared larga en un parque para que los jóvenes puedan expresar el arte Urbano, que resultaría de atractivo turístico y también rescataría el patrimonio central al no ser rayado. En el caso de comerciantes designar áreas particulares para pegar afiches y las organizaciones políticas aun cuando tienen gran permisibilidad en tiempo de campaña por parte del CNE es cuestión de conciencia y de VERDADERA POLÍTICA al menos no hacer la pega de la publicidad en los edificios distinguidos de nuestra ciudad.

Mencionamos sólo algunos de los problemas y sus posibles soluciones para la mejora de la situación del casco de nuestra ciudad, rescatemos su belleza, su amabilidad y la conciencia de su pueblo, con una ciudad linda, atraemos el turismo, incentivamos el comercio e incrementamos el poder adquisitivo de sus habitantes repercutiendo directamente en otras actividades como la compra de alimentos, etc… Haciendo a Mérida pues en la mejor ciudad de Venezuela.

Las verdaderas políticas y transformaciones revolucionarias requieren de convicción, organización y sentido social, el problema nacional es que aun todos los ciudadanos y los funcionarios piensan netamente con carácter individual.

En la medida que contribuyo al mejoramiento de la sociedad, me cultivo como ser, como individuo, el crecimiento individual requiere de gran madurez espiritual y de un gran sentido social.

DIEGO RIMER
Twitter: @diegorimer

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